El buque se ha volado, porque ya estaba inundado,
el agua se acerca al desierto y lo deja mal parado,
la clave de sol se transforma en semifusa para todo,
el compás se revienta y te marca con los codos.
Yo deje pasar al tren que es tan deseado,
o al vagón sin aliento que todos han correteado,
en la vía vacía bajo el galpón mojado,
duerme y se despierta con sus ojos mal cerrados.
Bailá con la escoba, pero con la escoba nueva,
que mientras cepille a todos los deja callados,
pastillas, la flaca esta vuelta no te cena,
que el Lunes y Martes cierra su alma para penas.
Hace calor para abrigo y frio para pensar,
cuantas cuerdas se nos cortan si ninguna vas a atar,
quiere cambiar las telas y en la piel sentir el frío,
va a salir desnuda para lucir su vestido.
Su consejero le insiste de que acá no existe el tiempo,
en este viaje no viven los misterios de algún cuento,
porque el afuera es la nada, es tu centro el que te espera,
la libertad es de adentro, es de adentro para afuera.