El pasado no te espera,
no tiene nadie que lo quiera,
se sumerge en la vereda,
de lo que piso cualquiera.
Porque al parecer no vino,
solamente soltó el ala,
desespera como ama,
y te abraza como quiera.
Nunca será realmente,
lo que siente el ambiente,
solo quiere estar latente,
besar todo lo que fueras.
Sin reuniones, sin prejuicios,
no gana ni empata juicios,
no chamuya al de traje,
ni separa un fino ultraje.
Se visten sin el chantaje,
y comparten el arado,
ya que jóvenes son aquellos,
que no temen el pasado.