Coloquios que sacan humo por debajo de la puerta,
esta vez acierta en comerles la boca a los ratones,
culebrones de cierta intrascendencia.
Siendo uno el que lo mira y no tira el envoltorio,
es mas fácil darle odio que algún cambio verdadero,
no es la teca la que infla, son los huevos del fideo.
Tenga usted a su cuidado el armado solitario,
aunque no es partidario le sobraron las ideas,
daban pruebas sin las notas y son pocas las que aprueban.
Panorama sin aliento, aliento de pan o rama,
se le cae de la cama la milonga que te quema,
caminando va la dama que se alarga la pollera.
Ya no tiemblan los tablones y el café sabe a canela,
la manera de los hombres de poner en la heladera
el que late mientras ellas ponen frases en la hoguera.
Y los libros nunca cierran, solo sopas ellos cenan,
buscando entre las letras las palabras adecuadas,
tienen una para cada, tienen cada ves mas penas.
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