Miradas, atentas al cambio, pronuncian algo que se consume,
consumistas del gran invento que te empuja al viento si lo presumes, o lo
consumes y te da un prisma más un carisma que te faltaba, y la pesada nube de
inverno nos moja a todos y ese árbol nos tira savia.
Fracciones de segundos, un nudo en la garganta, en una
cancha como un gol de visitante en la rivera, o colmados de tanto
rojo subidos a una antigua doble visera, pensando siempre, que nunca pase, que
no termine nunca ese vaso.
Parados y en el sonido cambiamos algo que estaba raro.
Hoy me mira y no sabría que ponerme en la traición, aunque
francamente pienso que anestesias sin dolor, pueden más que las camisas que se
pegan en honor, al sudor que ya nos deja la frenética pasión, si pudiera
estafaría al cerebro, si, cambiaria 2 recuerdos y pondría una canción.