otros subieron y sembraron más,
fueron fieles amantes del ritmo,
y su anhelo fue tal vez mirar,
más que nubes sin puta forma,
más que oro que brille más,
más que un beso dulce de novela,
o cavernas con plena humedad.
Rellenaron con su piel el nido,
para que el viento no duela más,
o sujetan con un hilo el frío,
o quizás no la contarán.
El tintero siempre se vacía,
y la prosas saltan del renglón,
o se llena de a poco con vino,
o se va ese del bandoneón.
Justamente te lo dice el "ruido",
ese "ruido" que no se va,
hay que hacerse amigo del zumbido,
que capaz charlando se da,
y el roto con el descosido,
y el locro que compaña al frío,
y el vino que se va acabando,
y la musa que se va volando,
los aullidos pierden toda furia,
y más hojas quedaran sin ríos,
o se corta el hilo de ese frío,
o se llena el tintero vacío.